lunes, 14 de octubre de 2019

JEAN SIMMONS… ¿QUIÉN TE VIO Y NO TE RECUERDA…? por JOSÉ TORREGROSA

JEAN SIMMONS… ¿QUIÉN TE VIO Y NO TE RECUERDA…? | Cumbres Borrascosas



del maestro Don José Torregrosa



JEAN SIMMONS… ¿QUIÉN TE VIO Y NO TE RECUERDA…?

por J. T.

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JEAN SIMMONS,  SWEET BIRD OF FIRE …

¡Qué grande es ser viejo y poder asomarse  al aleph de nuestra memoria cortocircuitada para-cito el caso presente-, montarse un ciclo, personal e intransferible, de Jean Simmons (1929-2010), una de esas criaturas bendecidas por la Gracia…! Lo que costó una vida entera contemplar arrobado, pasa ahora, por el interior del ojo, en cuestión de segundos… ¡Qué hermosa era…! Vivo retrato de mi hermana mayor, aun es hoy que no puedo contemplarla sin sentir ramchipures de nostalgia magdalena…

Hizo de todo y todo lo hizo bien, sin importar el género o el número… Lo que sigue a continuación viene siendo una filmografía selecta y un mirar atrás con un nudo en la garganta y en el pañuelo de no olvidar los días de esplendor en la hierba propia y ajena...

CADENAS ROTAS (DAVID LEAN, 1946)

Por aquel entonces, el futuro Goliat de las grandes superproducciones made in Hollywood hacía pequeñas grandes películas de encanto inmarchitable. Velahí una de las joyas de su corona, con Dickens como música de fondo, en cuyo reparto figuran, as usual, genios y figuras del cine británico de todos los tiempos: Alec Guinnes, en su glorioso debut; Martita Hunt, John Mills y, por supuesto, nuestra bienamada Srta. Simmons. Y ello, sólo un año más tarde de mi Lean favorito de la época, "Breve encuentro".

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***

Por favor, apaguen sus teléfonos móviles: la sesión está a punto de comenzar...

NARCISO NEGRO (MICHAEL POWELL Y EMMERIC PRESBURGER, 1946)

Héteme aquí que va a ser esta peli la desencadenante del presente trabajo. Resulta que Ari Arles, el director de "Hereditary" y "Midsommer", la sitúa dentro del cuarteto a visionar antes de enfrentarse a las rotundas "delicatessen" del segundo de los títulos citados, en amor y compañía de  dos Polanskis- "Tess" y "MacBeth"- y "Qué diícil es ser un dios" (2013), del ruso Aleksei German.

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Midsommar movie poster Las crónicas de Deckard
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Corto y perezoso, qué le vamos a hacer, corrí al reencuentro de algunos títulos queridos y una desconocida película de ficción científica made in 2013, rodada en B/N, de casi tres horas de duración, con un prestigio crítico a sus espaldas a punto de convertirla en un Potemkin.

Fue durante la revisión de "Black Narcissus", nada que ver con "The Nigger of the Narcissus" de Joseph Conrad (más abajo verán por qué lo digo), cuando caí, de nuevo, en la red de una Jean Simmons que empezaba a derramar lisura del puente a la alameda. La primera de las fotos con que se abre esta crónica ditirámbica corresponde precisamente a su encarnación de la nativa Kanchi. Aprovechando Pisuerga, no me resisto a citar aquí que, para uno de los más encendidos defensores de "Midsommar"- pueden escucharlo en TuTubo- nos hallaríamos ante ...¡la mejor película de la Historia del Cine...!

La referencia a Conrad no deja de terner su puñetera gracia y su mea, culpa...: práticamente hasta la semana pasada, los dos títulos habían, durante décadas, permanecido juntos y revueltos en mi septuagenaria mente alborotada, hasta formar un "totum revolutum"... Hubiese jurado, palabrita del niño José, que la peli Powell & Pressburger se basaba en la novela Conrad, especialista en velas, pero no en cirios, que uno sepa... Anda, pues va a ser que también, solo que viento en popa a toda vela, protagonizados por rudos marineros venidos en barco de nombre extranjero... El sobre monjas, no sabe/ no contesta, y menos aún de estas de aquí, que no nacieron en Loudom porque Dios no lo quiso...

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Descubierta no hace tanto vía TV, me dispuse a una segunda visión  de "Black Narcissus" con la mosca detrás de la oreja, tras el paso, piso y aviso de Mr. Aster.

Pero, dios mío... ¿Cómo no me había dado cuenta de su... de su... Acaba, ¿de su qué...? De su inacabable capacidad para la farsa, de su humor corrosivo y de su mala leche...

Y ahora voy yo y, en vez de dedicarme a cantar las glorias de Miss Simmons, me dedico a destripar los entresijos de uno de sus títulos elegidos por mí para su gloria...

Por fin se me ha caído la burra de la espalda y entiendo y comparto la pasión depertada por la peli en las cumbres borrascosas del cerebro de Mr. Aster... Por empezar por algo chirriante, hablemos de su argumento (basado en una novela de Margaret Rumer Goddem, escritora británica educada en la India): un grupo de monjas anglicanas son enviadas desde Calcuta (Oh, Calcutta...!), al Himalaya, para hacerse cargo de un antiguo palacio, hasta hacía bien poco dedicado a picadero de las autoridades coloniales competentes, con vistas a convertirlo en hospital y "escuela de señoritas".

Como Madre Superiora de tan albo rebaño, figura la Hermana Clodagh (Deborah Kerr), de rancio abolengo mientras estaba en el mundo, antro que abandonó tras quedarse descompuesta y sin novio. Como oveja negra de la grey, velahí a la Hermana  Ruth (Kathleen Byron, apellido que yo cambiaría por Baudelaire), satánica perdida y con ganas de armar una muy gorda. No hay más que verla, bajando la mirada...

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Para acabarla de liar, anda suelta por las instalaciones Angu Ayah, sierva para roto y descosido que no acaba de creérselo: de puticlub a convento hospitalario y tiro porque me toca meter cizaña allá por donde pasa...

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-¡Si yo contara lo que han visto mis ojos, escuchado mis orejas, olido mis narices, probado con mi boca y tocado con mis manos pecadoras...!

Pero es que aún hay más: un Joven General, interpretado por Sabú, "el de los elefantes", que asiste a la Escuela para aprender francés más o menos completo y filosofia (¿de boudoir, quizás...?), al que las alturas no parecen haberle sentado demasiado bien, tras su paso por Badad y por la jungla...

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El Joven General con turbante, en plan definitivamente turbador...

¡Qué no decaiga, ea...! Le toca el turno ahora a una Jean Simmons teenager, como alumna aventajada, refugiada en el interior de un convento, a salvo de los peligros del mundo, el demonio y la carne...

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Tanta tensión sexual no resuelta, tan envidia "quítate tú para ponerme yo", son contempladas, desde su mirador, - faltaría más- a produente distantancia, por un primo segundo de Ben Gunn que pasaba por allí y se cayó de culo, quedándose sentado para no perderse nada de lo que estaba sucediendo en la nunnery de enfrente:

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He dejado para el final, la guinda de tan delicioso plumcake, encargado de dinamitar cualquier posibilidad de convertir a "Narciso Negro" en pía estampita: Mr. Dean, delegado gubernamental o así, a cargo de un David Farrar que, a pesar de las inclemencias climatológicas de la zona, anunciadas por el guión a bombo y a platillo, se empeña en lucir-porque él lo vale- sus lustrosas pantorrillas todo el rato, para rematar faena con un top-less de lo más aparatoso... Y a las pruebas me repito-pito-pito-gorgorito:

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Sister Ruth.- ¡He dicho que manos arriba. forastero...!

En cualquier caso, se trataría, con "Midsommar" o sin "Midsommer" como referencia, de una palmaria demostración de que "quien retuvo, tuvo", en clara referencia a los muchos encantos de Jean Simmons.

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Made in 1948, debió de suponer todo un espaldarazo en el imparable carrerón de J. S., sobre todo si tenemos en cuenta que su interpretación del papel de Ofelia se vio nominada en la carrera de los oscar, aunque. al final, la estatuilla fuese a parar a las manos de Claire Trevor por la hustoniana "Cayo Largo".

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 Situada entre "Enrique V" (1944) y "Richardo III" (1955), para el Hamlet ruso, dirigida por Grigori Kozintsev, habría de esperar hasta 1964; para el de Franco Zeffirelli, hasta 1990; para el de Kenneth Branagh, hasta 1996 y, at last and least, para el de Nestor Almereyda hasta el 2000, protagonizada por Ethan Hawkwe y Julia Stiles como Ofelia, ambientada en Nueva York, cuyo poster sí pero no, no pero sí tiene desperdicio:

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El primer William de Orson Welles, "Macbeth",  había llegado un año antes a las pantallas, en 1947, dando lugar un bipartidismo furibundo, con lo malo que es eso: los wellistas acusaban a Olivier de teatralidad y los laurencios a Welles de intruisionismo...

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Debe preocuparnos aquí el angosto hueco dejado a la joven Ofelia en la hora feliz del lucimiento, frente al dueño y señor de todo aquel brillantísimo fuego de artificio... La verdad es que Olivier era mucho Laurencio... Me consolaré pensando que Maggie Smith debió de pasarlo bastante peor en su "Othello" de 1965, con dirección de William Burge...

Othelo.- Pues verás, querida, resulta que el público viene a verme a mí y no a preocuparse de dónde has perdido el pañuelo...
***

He aquí un título clave en mi vida cinéfila más temprana, mojándole la oreja a "El Libro de la Selva", "El Despertar", "Huracán" o "El Ladrón de Bagdad", cuyo recuerdo permanece indeleble en mis archivos mentales mejor codificados.

"La Isla Perdida" supuso el torrido comienzo de mi idilio, tan apasionado como incestuoso,  con Jean Simmons. "The Blue Lagoon" conoció un "remake" absolutamente prescindible en 1991, protagonizada por una Brooke Shields si te he visto no me acuerdo. Acabo revisarla, en una copia infame, pero que me ha servido de mil y un rabos de pasa. Para su deleite y el mío, reproduzco aquí, el trasero de un prospecto que lo explica todo mucho mejor que yo, faltaría más...

***
"SON LONG AT THE FAIR" (1950) DE TERENCE FISHER Y ANTONY DARNBOROUGH

"Hasta vernos en la Fería "(se refiere a la Gran Exposición de París en 1989) podría clasificarse como de una de esas "dueñas chicas" tan elogiadas por el Arcipreste de Hita: dueñas de un sólido argumento, de un interés constante, de un ritmo sostenido, de una interpretación solvente...

Si algún defecto tiene es que solo podrás verla una vez con derecho a sorpresa final de mucha cilindrada. Aunque Terence Fisher debía de ser casi un recién llegado, ya apuntaba maneras distinguidas a la hora de la puesta en escena. Simmons, por su parte, se muestra particularmente brillante y un Dick Bogarde jovenzuelo actúa de príncipe consorte, lejos aún de los Tadzios venecianos y de los dioses caídos en desgracia. Por allí andan también Honor Blackman, la Pussy Galore de "Goldfinger" y el papá contratante de Mary Poppins, David Tomlinson.

Resumiendo: encantado de haberla conocido; como sucede con la que sigue a continuación:

PASOS EN LA NIEBLA (1950)

He aquí otra de esas "obras menores" merecedoras de nuestro interés y nuestro aprecio. La cosa va de chantaje y de veneno, en un thriller verdoso e inquietante donde el amour fou juega una importante baza. La Criada y el Señor, en este caso, no necesitan de Genet para poner en pie su rosario de la aurora, con el morbo añadido de que Miss Simmons, aquel mismo año, se había convertido en Mrs. Granger. Añado dos afiches más de la película, a cual más prometedor de emociones vicosas.

***
ANGEL FACE (OTTO PREMINGER, 1953) CON SPOLING INCLUIDO.

Otto Preminger, por si no lo sabían, es otro de esos cineastas que silban y yo acudo a dejarme contar lo que les plazca. Es lúcido, riguroso, brillante, con un regusto sarcástico a un humor que no osa decir su nombre. Su masterpiece absoluta supongo que será "Anatomía de un Asesinato" (1959), aunque haberlas haylas en su amplia filmofrafía para quitarse el sombrero y lo que haga falta.

Su encuentro con Simmons tenía necesariamente que echar chispas de talento; pero es que además andaba el Mitchum por allí buscándose problemas... Cine Negro at its best: una mala malísima, Diane Tremayne, cazadora furtiva y con cara de ángel, un duro durísimo que se cruza en su camino y una partida donde el Lobo lleva las de perder. De lo mejorcito de la filmografía de nuestra beloved J. S.

Ese mismo año, el 53, habría de participar en un brillante cocktail de actores consagrados bregando con una apreciable muestra de Cine Histórico, para el caso Enrique VIII, su hija maldita, y algunas de sus seis mujeres: "Young Bess", con dirección de George Sidney ("Scamouche", "Los Tres Mosqueteros", "Levando Anclas"...), donde volvía a coincidir con Deborah Kerr una vez más (y no sería la última, como pronto veremos) y con Steward Granger, su santo esposo durante siete años más hasta que Richard Brooks apareciese en su flmografía selecta y en su vida.

Como Isabel I en años mozos, resulta difícil imaginar que, en tiempos por venir, el Cine le buscase unas pintas como las de Bette Davis y, hasta si me apuran, perdona a tu pueblo señor, de Cate Blanchet o Judi Dench, otra que tal baila contradanzas...

ESSEX, cabaretero, cantando "If you could see through my eyes"...
C. B. .- A ver, que me traigan el espejo, que le tengo que hacer cierta pregunta...
-A la tercera, va la vencida..., ¿no estás de acuerdo, 007?

sábado, 12 de octubre de 2019

Amor Electro | Rosa Sangue [Official Video]







Ninguém te vai parar, perguntar...
Fazer saber... Porquê?
Vais ter de te oferecer,
E entender, o que fará viver?
Vê, não basta ir, voar, seguir,
O cerco ao fim,
Aperta, trai, morde, engana a sorte, cai,
Não lembra de ti...
É só o amor desfeito,
Rosa sangue ao peito,
Lágrima que deito,
Sem voltar atrás!
Cresce e contamina
Tolhe a luz à vida,
Que afinal ensina, quebra,
Dobra a dor e entrega amor sincero.
Honra tanto esmero, cala o desespero,
É simples, tudo o que é da vida herdou sentido,
Tem-te se for tido, sabe ser vivido,
Fala-te ao ouvido e nasces tu.
Ninguém te vai parar, perguntar.
Fazer saber... Porquê?
Por isso vê, não basta ir, voar, seguir,
O cerco ao fim,
Aperta, trai, morde, engana a sorte, cai,
Não lembra de ti
É só o amor desfeito,
Rosa sangue ao peito,
Lágrima que deito,
Sem voltar atrás!
Cresce e contamina
Tolhe a luz à vida,
Que afinal ensina, quebra,
Dobra a dor e entrega amor sincero.
Honra tanto esmero, cala o desespero,
É simples, tudo o que é da vida herdou sentido,
Tem-te se for tido, sabe ser vivido,
Fala-te ao ouvido e nasces tu...
Ninguém te vai parar, perguntar.
Fazer saber... Porquê?
Por isso vê, não basta ir, voar, seguir,
O cerco ao fim,
Aperta, trai, morde, engana a sorte, cai,
Não lembra de ti
É só o amor desfeito,
Rosa sangue ao peito,
Lágrima que deito,
Sem voltar atrás!
Cresce e contamina
Tolhe a luz à vida,
Que afinal ensina, quebra,
Dobra a dor e entrega amor sincero.
Honra tanto esmero, cala o desespero,
É simples, tudo o que é da vida herdou sentido,
Tem-te se for tido, sabe ser vivido,
Fala-te ao ouvido e nasces tu...

miércoles, 9 de octubre de 2019

No son las mujeres, es el poder

No son las mujeres, es el poder





La ausencia de liderazgo femenino en los espacios de toma de decisión con implicaciones globales ya no es aceptable en el siglo XXI. Aquí un repaso a la situación de desequilibrio de liderazgo global entre hombres y mujeres.
El poder ejecutivo mundial sigue siendo abrumadoramente masculino: según datos recientes de ONU Mujeres, solo 11 mujeres son jefas de estado y/o de gobierno de un total de 193 países, lo que representa un exiguo 5,6%, frente al casi 94% de hombres. Las cifras mejoran en los ámbitos del poder legislativo (con un 24,3 % de mujeres parlamentarias, según datos de febrero de este año) y en los cargos ministeriales, en los que, no obstante, las mujeres solo representan el 21% del total. Cifras muy alejadas aún de la paridad, y con algunos retrocesos en los últimos años, en los que ha disminuido el número de jefas de estado y/o de gobierno.
Los liderazgos de los gobiernos nacionales y de las instituciones internacionales (Naciones Unidas, Banco Mundial, OCDE, entre otros) siguen estando en manos de los hombres. Ellos debaten sobre los grandes retos mundiales y son quienes toman las decisiones sobre las respuestas y las medidas necesarias. El espacio público de debate, deliberación y toma de decisión a nivel global (en muy buena medida conformado por la suma de los representantes de los Estados nación clásicos) sigue contando con una muy escasa presencia y poder femeninos.
Esta “normalidad”, no obstante, ha empezado a ser cuestionada. El imperativo de lograr la igualdad de género en el ámbito político (más allá de la igualdad de derechos sancionada en los ordenamientos jurídicos) ha tomado consistencia en la conversación global, y el hecho de que las mujeres estén tan clamorosamente ausentes en las Cumbres mundiales -un espacio de toma de decisión con implicaciones globales-, no es ya aceptable en el siglo XXI. 
En este 2019 las dos Cumbres que, respectivamente, reúnen a las primeras veinte economías del mundo (la del G20, que tuvo lugar en Osaka en el mes de junio) y a los países más industrializados (el G7, cuya Cumbre se celebró en Biarritz en agosto) han ofrecido, de nuevo, elocuentes imágenes de la distribución del poder mundial entre hombres y mujeres. En esta ocasión, y por vez primera, esta realidad ha suscitado mayor número de críticas en los medios de comunicación y en las redes sociales. No obstante, los reproches han surgido, en realidad, de “la otra foto”, la que recoge el “programa paralelo de las esposas” de los mandatarios mundiales (los esposos de las mandatarias, que no acostumbran a abandonar sus respectivas carreras profesionales, raramente participan de este programa).
La novedad del rechazo al papel de las esposas en ambas cumbres mundiales (en actividades como alimentar a los peces o visitar un huerto) ha sido el cuestionamiento del rol que se atribuye a las mujeres, basado en arraigados estereotipos de género que las vinculan con la frivolidad, la pasividad, la debilidad, o la sumisión frente a la racionalidad, el dinamismo, las aptitudes intelectuales o la eficacia con la que los estereotipos identifican a los hombres. Sin duda, el programa paralelo (cuyas imágenes, difundidas en todo el mundo, tienen una enorme capacidad de proyección) no deja de ser una ejemplificación de la desigualdad de género, la otra cara de la moneda de la distribución del poder en el mundo. 
Osaka Hosts The G20 Summit – Day One
Fotografía de familia en la cumbre del G20 en Osaka, Japón. Kim Kyung-Hoon – Pool/Getty Images.
Así, en la reciente cumbre del G20 solo una mujer, la canciller alemana Angela Merkel, tiene su sitio en la mesa en un foro que suma a las dos terceras partes de la población mundial y a más del 85% de la riqueza global. La otra primera ministra, Theresa May, dejó de serlo tras su dimisión en julio mientras la tercera, Christine Lagarde, participó en su calidad de, entonces, directora del FMI. Ángela Merkel es, también, la única mujer entre los líderes del G7, que representa a las siete economías más industrializadas y suma el 64% de la riqueza mundial. 
Que las mujeres apenas participen de los debates relevantes representa no sólo un grave déficit democrático de nuestros sistemas de representación política de los que, en el caso de las jefaturas de gobierno, la mitad de la población está prácticamente ausente. También debilita la calidad misma del debate, privado de la visión de las mujeres, así como la eficacia de la toma de decisiones y de su aplicación, que siempre afecta al conjunto de nuestras sociedades. La perspectiva de género es, por eso, esencial en los grandes asuntos globales y en la legitimidad de las respuestas a los retos compartidos. 
Tanto el G20 (desde la Cumbre de Los Cabos, México en 2012) como el G7 (desde la presidencia de Canadá de 2018) se han comprometido con la igualdad de género como objetivo clave del progreso económico en la ecuación de crecimiento y como eje prioritario de sus trabajos, respectivamente. Paradójicamente, sus reuniones no solo continúan siendo un espejo que refleja fielmente la persistente desigualdad en el ámbito político, sino que además reproducen algunos de los roles de género más discriminatorios para las mujeres (destinadas a ser objeto decorativo, de sonrisa eterna y actividades frívolas, mientras los hombres se ocupan de los temas serios e importantes) y las encasillan en un papel subordinado, alejado de la toma de decisiones y en la periferia del poder. 
El camino hacia la igualdad de género en la UE
En el lado de los avances, la Unión Europea -para la que la paridad de sus instituciones aún era una tarea pendiente- ha elegido a una mujer, por primera vez en más de 60 años, como presidenta de la Comisión. Ursula Von der Leyen planteó, también por vez primera, el logro de una Comisión paritaria como un objetivo prioritario, y presentó inicialmente un colegio de comisarios compuesto por 13 mujeres y 14 hombres. Sin embargo, la proporción no será la definitiva. La rumana Rovana Plumb que iba a ocupar la cartera de Transporte ya ha sido vetada en la fase previa (junto al húngaro Laszlo Trocsanyi, como comisario de Ampliación). En el punto de mira están también dos mujeres (la francesa Sylvie Goulard, destinada a la cartera de Mercado Interior y la sueca Ylva Johansson para Interior) y un hombre, el polaco Janusz Wojciechowsky que sería comisario de Agricultura. 
Que entre los equilibrios europeos se haya considerado tradicionalmente el demográfico, el geográfico y el político, pero no el de género, era sin duda una anomalía y un fracaso de las instituciones europeas, en particular del Consejo (encargado de proponer los candidatos a Comisarios) y de la propia Comisión (el presidente Juncker solo logró que su Comisión no disminuyera el número de mujeres respecto a su predecesor, con un colegio de comisarios formado por 9 mujeres y 18 hombres). 
En la Declaración de Atenas de 1992, los Jefes de Estado y de Gobierno reconocían el déficit democrático de la UE sobre la base de la “profunda desigualdad en la toma de decisiones políticas de los poderes públicos”, y se comprometían a avanzar hacia una democracia paritaria que incorpore, de forma plena, a la mitad de la población que representan las mujeres. Han sido necesarios 20 años para que el equilibrio entre hombres y mujeres haya cobrado peso específico como elemento imprescindible de una de las instituciones clave del proyecto europeo. 
La mayor participación política de las mujeres contribuye a la adopción de mejores políticas (mejor definidas en términos de intereses y preocupaciones de las dos mitades de la población y, por tanto, más representativas), ayuda a transformar la cultura política, que tradicionalmente ha sido definida y liderada por los hombres, aumentando los referentes en el espacio público, y pone sobre la mesa nuevos temas y prioridades en la agenda política en un momento de cambio profundo y acelerado en nuestras sociedades y en el escenario internacional.
Adicionalmente, la UE debería repensar también el modo en el que el gender mainstreaming puede tener un verdadero impacto en la igualdad de género, tomando en consideración las interseccionalidades, y situando la igualdad de género como una prioridad del nuevo ciclo político que se iniciará el próximo 1 de noviembre. Sobre la base de un amplio consenso social en torno la necesidad de lograr la igualdad entre hombres y mujeres, según datos del Eurobarómetro, el 70% de los europeos es favorable a medidas legislativas para asegurar la paridad entre hombres y mujeres en la política, y un 39% se considera muy a favor. La UE puede y debe impulsar políticas europeas que garanticen avances y les impriman mayor celeridad.
No hay que olvidar la dimensión económica de la igualdad de género. Desaprovechar el talento de la mitad de la población impacta negativamente en el crecimiento económico y en la competitividad. Solo en nuestro espacio europeo, y según datos del Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EGE) los avances en esta materia generarían hasta 10 millones y medio de empleos adicionales en 2050, la tasa de empleo alcanzaría casi el 80%, y el PIB per cápita de la UE podría crecer casi un 10% más en 2050. 
La UE ha dado un paso relevante, que marca una senda. Queda mucho camino por recorrer para impulsar liderazgos femeninos en la más alta responsabilidad del poder ejecutivo, lo que interpela directamente a los dirigentes masculinos, en particular a los de las economías más importantes del mundo, sobre su fracaso en impulsar medidas eficaces que garanticen un nuevo equilibrio del poder entre hombres y mujeres, en el que ni ellos ni ellas tengan un papel secundario en la esfera pública. Como señala Mary Beard, no son las mujeres las que han de cambiar, sino las estructuras de poder. 

sábado, 5 de octubre de 2019

Los últimos cinco días de Edgar Allan Poe

Los últimos cinco días de Edgar Allan Poe | Periodistas en Español





En octubre de 1849, con cuarenta años, el destino había decidido conceder a Edgar Allan Poe una última oportunidad. Un editor de Filadelfia estaba dispuesto a financiar el sueño de su vida: una revista literaria de cuya línea y contenidos sería responsable el escritor.
Poe Cuentos completos cubierta
Su trabajo como crítico había elevado a otras publicaciones (Graham’s Magazine, Evening Mirror, Broadway Journal) a unas cifras de venta desconocidas hasta entonces en el mundo del periodismo cultural. En una ocasión anterior su afición a la bebida había desbaratado la posibilidad de tener una revista propia. Esta era, pues, su última oportunidad.
Prematuramente envejecido, dañado su organismo por el alcohol y el opio y su espíritu por la muerte de su esposa, de la que estaba profundamente enamorado, consciente de que era la última oportunidad para librarse de la miseria que le había perseguido toda la vida, Poe viajó a Baltimore para aceptar la oferta. Allí tenía que tomar a Filadelfia un tren que salía horas más tarde.
Nunca llegó a embarcarse en ese tren. Cinco días después uno de sus editores lo encontró en una taberna miserable, rodeado de borrachos y en un estado desastroso, totalmente ebrio, prácticamente inconsciente y vestido con ropas harapientas llenas de vómitos y suciedad. Poco después, el 7 de octubre de 1849, moría en un hospital de la ciudad.
Desde ese momento la leyenda se mezcló con la realidad para alimentar una biografía fabulosa que el mismo Poe hubiera firmado, aficionado como era a inventarse aventuras, viajes y peripecias fantasiosas. Esos cinco días, de los que Poe pudo llegar a decir que no recordaba absolutamente nada, dispararon las especulaciones de sus contemporáneos, sobre todo de aquellos escritores que se habían visto perjudicados por sus críticas, que llegaron a elaborar las más disparatadas elucubraciones sobre su itinerario en ese tiempo (como el obituario que escribió su enemigo literario y albacea Rufus Griswold en el New York Tribune).
La realidad parece haber sido más prosaica. En aquellos días se celebraban elecciones. Militantes de algunos partidos políticos utilizaban a los borrachos de las tabernas para llevarlos a las urnas a votar por sus representantes a cambio de asegurarles bebida para varios días. Poe debía encontrarse en una de esas tabernas mientras esperaba el tren a Filadelfia. Todo parece indicar que fue víctima de uno de estos enredos.
Edgar Allan Poe no había tenido una vida fácil. Huérfano desde los tres años, pasó a ser el protegido del matrimonio Allan (del que tomó su apellido), que nunca llegó a adoptarlo legalmente, pese a la voluntad de la señora Allan en ese sentido. Esta negativa provocó continuos enfrentamientos con su protector que terminaron con el abandono de su hogar y su refugio en casa de unos parientes, su tía María Clemm, quien lo acompañará y protegerá hasta su muerte, y su prima Virginia, con quien acabó casándose a los veinticinco años cuando ella tenía sólo trece.
Asediado por el hambre y la miseria decidió seguir una carrera militar en West Point. De aquellos días sólo va a conservar el recuerdo de sus camaradas, que financiaron la publicación de uno de sus libros de poemas, y la capa del uniforme de cadete que lo acompañó toda su vida: la misma que sirvió como cobertor en la cama de la moribunda Virginia y con la que recorrió el camino hasta el cementerio durante el entierro.
Su vida transcurrió entre continuos cambios de ciudad y de domicilio, siempre con Mrs. Clemm y con Virginia, entre el vértigo de montaña rusa que suponían sus cortos periodos de sobriedad y las borracheras más espantosas, preso de un alcoholismo al parecer heredado, que dañaba su organismo, aún consumiendo pequeñas dosis.
Conoció el éxito y la fama, primero como crítico y luego como escritor, y las salas se llenaban para escucharlo recitar su poema El cuervo, todo un espectáculo, según testimonios respetables. Pese a todo, la fortuna le fue siempre adversa y la miseria lo persiguió toda la vida.
A la muerte de Virginia intentó rescatar su pasado a través de las mujeres de su adolescencia y juventud. Su fracaso lo sumió nuevamente en el alcohol. Siguió escribiendo y publicando con desigual fortuna hasta que la oportunidad de volver a la crítica literaria desde la dirección de una revista despertó nuevamente sus esperanzas.

La obra de un precursor

Poe Vida truncada cubierta
El adolescente Edgar Allan Poe quería ser poeta y, siempre con la oposición de su protector, escribía a escondidas versos influídos por las lecturas de Walter Scott y Lord Byron. En la universidad destacó por su inteligencia y creatividad, aunque, asediado por deudas de juego que su protector siempre se negó a pagar. Tuvo que abandonar los estudios y seguir una carrera literaria independiente, sin apoyos ni financiación.
Fuera ya de su familia de adopción publicó “Tamerlán y otros poemas” (1827) y “Al Aaraaf” (1829), sin ningún éxito. La pobreza lo empujó a escribir cuentos, un género mejor aceptado por los lectores. Descubrió entonces que tenía un estilo muy personal al que había trasladado su vena poética y su obsesión por los temas macabros y angustiosos: la muerte, los cementerios, los cadáveres enterrados en vida, el terror…
Sus cuentos triunfaban y se vendían y su fama empezaba a crecer. El premio a “El escarabajo de oro”, una de las obras maestras universales de la narrativa corta, lo encumbró en un éxito que se prolongó con su poema El cuervo, una conquista que saciaba su ansia de triunfar con la poesía, un género que le había deparado grandes frustraciones.
Entre sus cuentos hay que distinguir los macabros y necrofílicos (El gato negroEl tonel de amontilladoEl entierro prematuro) de los ‘analíticos’, aquellos en los que trata de introducir otros valores literarios (El cuento mil y dos de ScherezadeEl camelo del globoEl rey peste. Relato en el que hay una alegoría). Además de una novela frustrada, Poe siguió escribiendo poesía (“Eureka”, 1848), relatos policíacos (“La trilogía Dupin”), cuentos de ciencia- ficción y de terror, género este último en el que consiguió trasladar al lector sensaciones estremecedoras (véase La caída de la casa Usher) y la creación del género gótico, tan en boga en la actualidad.
A 170 años de su muerte, Edgar Allan Poe sigue siendo uno de los escritores más leídos y sus obras son con frecuencia adaptadas al cine y la televisión. En España, Edhasa ha publicado sus “Cuentos completos”, traducidos por Julio Cortázar (hay también edición en dos tomos de Galaxia-Gutenberg: “Todos los cuentos”, I y II) y su biografía más fidedigna (“Poe. Una vida truncada”, de Peter Ackroyd), que añade nuevas investigaciones a las ya clásicas de Julio Cortázar, Hervey Allen y Arthur Hobson Quinn, que se leen, todas ellas, como si fuesen novelas fascinantes.